Viaje en tren a ninguna parte
Hay momentos en la vida en que inevitáblemente los que nos rodean se despiden de nosotros, toman el último billete de su tren de la vida y parten sin retorno. A veces se marchan sin tan siquiera despedirse, bien por que les dé vergüenza o porque el tiempo les apremia y no pueden perder ese tren; y otras veces, tras largas esperas en la estación deciden que ya ha llegado la hora de partir.
Hasta aquí todos estaremos de acuerdo pero, ¿cómo asimilar esa marcha?¿cómo mirar hacia delante y no hacia atrás? Yo al menos, no tengo la solución todavia y creo que es inexistente. Lo único que puedo aportar al respecto es que debemos de pasar el máximo tiempo con nuestros seres queridos para evitar arrepentirnos en un futuro.
Soy demasiado joven para hablar de todo ésto pero no me gustan que pasen los años, y no por hacerme más mayor sino porque soy consciente de que me queda menos tiempo para disfrutar de los míos porque para ellos también van pasando los años. Veo que no somos nada en este mundo y que en cualquier momento y cualquiera podemos tomar un billete sin retorno; con prisas y sin despedidas.... Dejando en los que nos quieren: recuerdos, anécdotas, sentimientos.
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