Es graciosa las medidas que se deben tomar para que nos demos cuenta de la magnitud del problema. ¿Se acuerdan cuando nos hechábamos las manos a la cabeza porque la gasolina alcanzaba las 100 pesetas? Ese día ya quedó bien lejos, y lo cierto es que en la actualidad ya supera las 200 antiguas pesetas. Pero tampoco hace falta irse muy lejos, del año pasado a este cada español, mileruista, va a necesitar emplear una paga o más para apalear la subida de la luz, agua, hipotecas y combustible. Esto va a repercutir en otros sectores pues van a tener menos dinero para gastar en ocio y comercios.
La otra cara de la moneda la viven los transportistas, pescadores,... que necesitan el combustible para poder realizar sus empleos y no pueden subir el precio de los productos porque ello conseguiría que los consumidores dejaran de comprar, puesto que también se encuentran inmersos en una pequeña crisis. Así pues, tras las grandes pérdidas del sector, los camioneros han decidido realizar una huelga nacional indefinida que ha coincidido con la huelga iniciada también por los armadores.
Sin personas al frente de suministrar recursos a comercios, gasolineras, etc., y en vistas de que la huelga va durar más de una semana; el miedo va invadiendo las calles de toda España y los medios de comunicación son los encargados de propagarlo. De este modo, la gente se está lanzando a comprar alimentos de primera necesidad y a llenar de combustible sus vehículos creando el caos cuando no es necesario.
¿Se acaba el mundo? Esa es la pregunta que algunos deberían de hacerse hoy antes de tomar con miedo las calles y llenar de caos los comercios.